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Oisin en la Tierra de la Eterna Juventud

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Un día Oisin salió de caza con su padre, Finn mac Cool, y su grupo de guerreros escogidos, la Fianna. Se unió a ellos una hermosa mujer con aspecto de hada sobre un caballo blanco. Se llamaba Naim del Cabello Dorado y dijo que había ido para llevarse a Oisin consigo a Tir Nan Og, la tierra de la Eterna Juventud.
Naim les contó que amaba a Oisin desde que hacía unos años ella y su padre recorrieron Irlanda cabalgando. Entonces había visto a Oisin corriendo por los prados como un joven ciervo y le había parecido un perfecto cazador y guerrero. Durante siete años y siete días había vuelto, invisible, para verle crecer, hasta que su padre le dio la autorización para declararle su amor.
Naim lanzó un hechizo sobre Oisin para que también él la amara, tras lo cual cabalgaron juntos sobre el corcel blanco de Naim cruzando lagos, ríos y el brumoso mar hasta llegar a Tir Nan Og. Allí se casaron y vivieron felices durante trescientos años, que a Oisin le parecieron tres semanas.
Finalmente Oisin sintió nostalgia de su país y decidió visitar a su padre y a sus amigos. Naim hizo todo lo que pudo para disuadirle de volver a Irlanda. Mas no pudo hacerle cambiar de opinión, de modo que le dio para el viaje a su caballo blanco advirtiéndole de que no desmontara en ningún momento, pues de lo contrario no volvería jamás.
Cuando Oisin llegó a Irlanda encontró que todo había cambiado. El paisaje era diferente, su padre y la Fianna habían muerto hacía mucho tiempo y reinaba una nueva fe. Oisin, profundamente entristecido, inició su viaje para volver con su feérica esposa. Pero al poco encontró a un grupo de campesinos que intentaban cargar una pesada piedra en un carro y que le pidieron ayuda. Oisin asintió de buena gana, pero al detenerse se le rompieron las riendas y cayó a tierra. Inmediatamente el caballo se desvaneció y Oisin se transformó de modo espectacular en un hombre viejísimo, ciego y a punto de morir.
Fue conducido a presencia de San Patricio, que recorría el país predicando la nueva religión y el santo le recibió en la nueva fe. Además puso por escrito algunas historias de los viejos tiempos, cuando Oisin y la Fianna gobernaban el país. Pero el guerrero-poeta y el mundo que había conocido pronto desaparecieron para siempre.

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